Para las calderas de calefacción, el verano significa parada. Pero 'apagar' no significa 'alejarse'. El almacenamiento inadecuado es la causa número 1 de corrosión de la caldera.
Por qué ocurre la corrosión
Cuando una caldera se enfría, el vapor se condensa, creando un vacío que aspira aire. El oxígeno en el ambiente húmedo ataca el metal, causando 'picaduras' que pueden perforar los tubos en una sola temporada.
Método 1: Almacenamiento en seco (Recomendado para >3 meses)
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Drenar y secar: Drene la caldera mientras aún esté caliente en comparación con la sala de calderas. Abra todas las bocas de mano y de hombre. Use ventiladores para soplar aire caliente a través de la carcasa hasta que esté completamente seca.
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Desecante: Coloque bandejas de cal viva (2 libras por cada 1000 galones de volumen) o gel de sílice dentro de la carcasa.
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Sellar: Cierre todas las aberturas herméticamente. Verifique mensualmente; si la cal se convierte en polvo, reemplácela.
Método 2: Almacenamiento húmedo (Espera corta)
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Llenar: Llene la caldera completamente hasta la válvula de ventilación con agua tratada.
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Productos químicos: Agregue un exceso de eliminador de oxígeno (sulfito) y sosa cáustica para mantener el pH > 11.
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Monitorear: Verifique las concentraciones químicas semanalmente. Circule el agua periódicamente si hay una bomba disponible.
Este verano, cuide su caldera, para que ella lo cuide el próximo invierno.
