El agua es la sangre de una caldera. Sin embargo, el 70% de las fallas de las calderas se deben a la mala calidad del agua. Comprender la química puede ahorrarle una fortuna.
Los dos enemigos: incrustaciones y corrosión
1. Incrustación (El aislante)
La incrustación se forma cuando el calcio y el magnesio (dureza) precipitan en los tubos calientes. Actúa como aislamiento.
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Efecto: Una capa tan fina como una cáscara de huevo (1 mm) reduce la transferencia de calor en un 10%. Esto obliga a la caldera a funcionar con más fuerza, lo que provoca sobrecalentamiento y ruptura de tubos.
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Prevención: Use un ablandador de agua. Pruebe la dureza diariamente. Debería ser cercana a cero.
2. Corrosión (El devorador)
El oxígeno disuelto en el agua corroe el acero, causando picaduras.
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Efecto: Agujeros en los tubos y soldaduras con fugas.
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Prevención: Use un desaireador (eliminación térmica) o productos químicos eliminadores de oxígeno (sulfito) para unir el oxígeno.
Parámetros clave a vigilar
| Parámetro | Rango objetivo | Propósito |
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| pH | 10.5 - 11.5 | Protege la película de óxido metálico |
| Dureza | < 0.03 mmol/L | Previene incrustaciones |
| O2 disuelto | < 0.1 mg/L | Previene picaduras |
Invierta en un buen sistema de tratamiento de agua: es mucho más barato que reemplazar una caldera.
